Adios a las armas
Es domingo por la mañana. Todavia huelo a sabanas revueltas y a "sueño a pierna suelta", con la cara sin lavar y los ojos empedrados en legañas enguyo el primer cafe del dia. Ojeo encima de la mesa una revista de un dominical atrasado. No me fijo mucho en nada, simplemente paso las paginas como un automata hasta que me topo con una imagen que me despeja de golpe. La instantanea me golpea en la cara como una toalla mojada. Un soldado joven, con gafas metalicas de niño repelente ha sido capturado para la eternidad en un instante de fuga, con un niño en los brazos y la vista en frente. Parece, por su mirada, que no es muy consciente de su hazaña. Imagino el estruendo de rafagas rebotanto a diestro y siniestro como una lluvia metalica y mortal. El soldado, pese a la gravedad de todo su pertrecho y uniforme, tiene un aspecto aniñado: ese tipico aspecto de quien acaba de convertirse en hombre. En sus manos sucias resalta una alianza que imagino de boda. En un segundo pasa ante mi toda una vida inventada del joven soldado: su instituto en una ciudad impronunciable, su cara llena de granos, el baile de graduacion, (y tantas otras tradiciones que nos resultan tan extrañas a nuestra cultura pero que conocemos mejor que las nuestras), el amor de su vida, su boda, su primer destino, la despedida de su joven y primeriza mujer con un duelo a muerte de caderas lujuriosas...
Lo veo detenido en el tiempo, en ese instante en que un fotografo quiso inmortalizando, corriendo con ese niño con cara de miedo entre sus brazos.

En 2009 han muerto mas soldados americanos por suicidio debido al stress post-traumatico que por el propio combate.
Me detengo a leer el pie de foto que acompaña la imagen: el joven soldado americano es Joe Dwyer y era cabo primero del US ARMY. Entre su historia, nada importante hasta el mismo momento en que decidio correr con un niño en brazos mientras las bombas explotaban a su paso. Joe Dwyer se convirtio en un heroe americano que murio solo y loco en su casa 5 años despues de haberse convertido en heroe. La tension y el miedo de la guerra lo volvio loco. Adicto a a inhaladores para limpiar ordenadores y a la supervivencia de creerse todavia en combate. Nadie pudo ayudarle y murio agonizante, con los pulmones destrozados por su adiccion. Tenia 24 años cuando se convirtio en heroe y 31 cuando murio solo, loco y confundiendo a su joven mujer, aquella que yo imagino desnuda amandolo en su despedida, con el enemigo.
Tras leer la historia del joven cabo primero Dwyer recuerdo el escandalo por un video que circulo por Youtube y que ha generado mucha polemtica. En el video, tomado desde la posicion de artillero de un helicoptero Apache de los Estados Unidos, se ve como los soldados ametrallan a un grupo de hostiles. Las imagenes son escalofriantes, no puedo negarlo, pero no entiendo como la gente se lleva las manos a la cabeza. Es una guerra: salvaje, primigenia, brutal...pura supervivencia. En una guerra se muere y se mata pero cuando vemos un video desde nuestras comodas sillas de despacho delante de un ordenador todavia nos llevamos las manos a la cabeza: como si esperasemos una guerra con ketchup y camaraderia. No hay una guerra civilizada. La guerra no puede ser otra cosa que ese video con rafagas de ametralladoras y muertos chapoteando con sus ultimos estertores sobre un charco de su propia sangre. La guerra civilizada no existe, ni puede existir.
Me imagino tambien a quienes pitan y blasfeman a la gente uniformada (a los que realmente la conocen y la han visto cerca, a quienes la han olido y quienes tienen mas razones y derechos que nadie para odiarla) como si fuera su deseo ir a morir o a matar, culpandolos de las desgracias de las guerras, como quien culpa al medico por tener que cortar una pierna, ignorando por completo que las guerras se hacen en los parlamentos y no en los Estados Mayores, que quienes aprietan una vez el gatillo mueren junto con su victima por perder el alma y la inocencia hasta el punto de confundir a su joven mujer que los amo freneticamente con el enemigo.

